little darling
Este fin de semana me di cuenta de una cosa. Me echo de menos. A la antigua yo. O al menos a partes de mi antigua yo. A la parte que escribía y leía y podía abstraerse y comunicarse de otra forma. Uno escucha muchas veces que el amor te hace hacer cosas ridiculas y actuar distinto, pero hasta que lo vives no sabes de lo que estás hablando. No es culpa de nadie. Nadie me obligó a transformarme en una paranoica o en una mamona. Fue mi opción, supongo. Pero hoy pensaba que por mucho que uno quiera, no somos personas a partir de otra. No comienzo a existir cuando otra persona me ama, sino que me aman porque existo y soy como soy. Gran descubrimiento, si sé. Pero en un momento me llegó la idea y no digamos que fue una iluminación, pero me calmó en cierto modo. Es mi forma de ser y mi manera de ver al mundo lo que en un principio hizo que alguien me amara. Desde hace algun tiempo me puse muy en función de otra persona que nunca me pidió que dejara mi vida de lado para estar con el. De hecho todo lo contrario. Y fue mi opción (y mi error tal vez) dejar de lado la parte que más nos gustaba a los dos de mi.
Quiero volver a esa old me. Quiero reencantarme, motivarme, iluminarme con la persona que quiero, pero también quiero hacer las mismas cosas por mi y para mi.
Totally emo.